Combustibles: suben los impuestos pero Malargüe mantiene el beneficio
Cargar el tanque de combustible será más caro a partir de esta semana en todo el país. El Gobierno nacional formalizó una actualización parcial en el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDC) para el mes en curso, lo que se trasladará de forma directa a los precios de las pizarras de las estaciones de servicio.
La medida, publicada en el Decreto 526/2026 del Boletín Oficial, responde al mecanismo de ajuste trimestral atado a la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC. Con esta normativa, el Ministerio de Economía continúa con su estrategia de recomponer de forma escalonada la carga impositiva que había quedado desactualizada durante el año 2024.
Litro por litro: de cuánto es el impacto del nuevo gravamen
La disposición oficial establece montos fijos específicos que las petroleras deberán anexar al costo de salida de las refinerías según el tipo de hidrocarburo:
Nafta súper y premium (sin plomo y virgen): El ajuste impositivo neto se fijó en $21,192 por litro en el componente de combustibles líquidos, sumando un extra de $1,298 por litro bajo el concepto de dióxido de carbono.
Gasoil: El incremento del gravamen general se estableció en $18,959 por litro.
El traslado definitivo al precio final de boca de expendio comenzará a reflejarse de forma automática en las carteleras de firmas como YPF, Shell, Axion y Puma, dependiendo de la política comercial particular de cada compañía del sector.
Beneficio diferencial para Malargüe y diferimiento para agosto
A pesar del impacto generalizado, la legislación nacional mantiene vigente el blindaje de la ley de zonas frías y regímenes de promoción. De esta manera, se ratifica el esquema impositivo diferencial para la Patagonia, el partido bonaerense de Patagones y el departamento mendocino de Malargüe, donde los combustibles continuarán teniendo valores más bajos que en el resto de la provincia.
Por otra parte, los fundamentos del texto oficial aclaran que el Palacio de Hacienda optó por aplicar un diferimiento impositivo parcial. Esto significa que una parte de los aumentos remanentes acumulados de trimestres anteriores fue postergada hacia el mes de agosto, con el objetivo explícito de dar previsibilidad a las cadenas logísticas y morigerar el traslado automático de costos a los indicadores de la inflación general.