Fotos sexuales en Casa de Gobierno y la denuncia: la investigación que compromete a D’Agostino

Una indagación de El Otro Diario reconstruyó, a partir de fotografías, documentos judiciales y archivos digitales, cómo distintas imágenes sexuales fueron vinculadas con el despacho de Marcelo D’Agostino.
Sociedad29 de septiembre de 2026Redacción Mendoza TimesRedacción Mendoza Times
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Una investigación de El Otro Diario, realizada por Negro Nasif, reconstruyó cómo distintas fotografías de contenido sexual fueron vinculadas con el despacho que Marcelo D’Agostino ocupaba como subsecretario de Justicia en la Casa de Gobierno de Mendoza, a partir del análisis de imágenes, documentos judiciales y archivos digitales. El material forma parte de la investigación sobre la denuncia penal presentada contra el exfuncionario por su expareja, quien lo acusa de presuntos hechos de abuso sexual, lesiones, amenazas, coacción y violencia de género.

La reconstrucción que vincula las imágenes con el despacho

Una fuente del Ministerio de Seguridad entregó a El Otro Diario un archivo digital con documentos oficiales y fotografías relacionadas con la causa penal iniciada contra Marcelo D’Agostino el 10 de abril de 2026.

El exsubsecretario de Justicia fue denunciado por una expareja por presuntos hechos de abuso sexual con acceso carnal, lesiones leves y graves reiteradas, amenazas coactivas, coacción y violencia de género.

Entre el material recibido había fotografías de distintas mujeres desnudas o parcialmente desnudas. Parte de esas imágenes, según la reconstrucción realizada, fueron enviadas desde plataformas digitales utilizadas por D’Agostino.

Para preservar a las posibles víctimas, las imágenes de desnudez no serán reproducidas. En los casos en que resulta necesario mostrar el contexto, se utilizan siluetas y fotografías del ambiente.

Uno de los principales objetivos de la investigación fue determinar dónde fueron tomadas algunas de esas fotografías. Para eso se compararon las imágenes con registros fotográficos del despacho que D’Agostino ocupó durante años como subsecretario de Justicia, en el tercer piso de la Casa de Gobierno de Mendoza.

La comparación permitió identificar una serie de elementos que aparecen tanto en las fotografías sexuales como en imágenes tomadas durante reuniones de trabajo en esa oficina.

Entre ellos se encuentran un gran escritorio de madera con cubierta de vidrio, un ventanal con cortinas marrones, un mueble auxiliar, portarretratos y distintos objetos decorativos.

En una de las imágenes analizadas aparece una mujer desnuda sobre el escritorio. Detrás se observa el ventanal y, debajo, un mueble con varios portarretratos.

Las fotografías laborales tomadas en el mismo sector muestran una disposición coincidente del ventanal, las cortinas y el mobiliario.

Uno de los portarretratos permitió sumar otro elemento a la comparación. En las imágenes de trabajo contiene una fotografía institucional y, en la fotografía sexual, aparece en el mismo lugar y con una composición interior compatible.

La identificación del ambiente no depende exclusivamente de ese detalle. La reconstrucción se apoya en el conjunto de elementos que aparecen en diferentes fotografías.

Otro grupo de imágenes permitió reconocer una segunda zona de la oficina. Allí aparecen una puerta de madera, una pizarra blanca, un perchero, cuadros, diplomas y otra abertura.

La misma configuración vuelve a aparecer en una de las fotografías analizadas, aunque tomada desde una perspectiva diferente.

La comparación también alcanzó otro sector del despacho, donde se observan una planta de gran tamaño, diplomas, un sillón negro, una puerta y el piso de parquet.

Todos esos elementos aparecen nuevamente en otra fotografía, junto con parte del gran escritorio de madera.

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Fotografía del archivo digital recopiladas por El Otro Diario

Una reconstrucción en tres dimensiones

Para comprobar la relación entre los distintos elementos, se utilizó un software de diseño tridimensional que permitió reconstruir diferentes sectores del despacho.

De esta manera se analizaron por separado el ventanal, las cortinas, los portarretratos, la pizarra, el perchero, las puertas, los cuadros, la planta, los diplomas y el mobiliario.

El escritorio aparece además desde diferentes ángulos y funciona como uno de los puntos de conexión entre las distintas escenas.

La comparación no se basó, por lo tanto, en un único objeto. La coincidencia surge de la disposición conjunta del mobiliario y de las características arquitectónicas del ambiente.

El análisis permitió reconstruir la distribución interna de la oficina y establecer, según la investigación, que las fotografías reproducen distintos sectores del despacho que D’Agostino utilizaba en la Casa de Gobierno.

También se revisaron técnicamente los archivos digitales. Las copias recibidas habían sido sometidas a procesos de exportación o redimensionamiento y ya no conservaban suficientes metadatos EXIF para conocer con precisión el teléfono utilizado, la fecha exacta de captura o las coordenadas GPS.

Cinco archivos presentaban una huella de codificación prácticamente idéntica, compatible con un mismo procedimiento de exportación.

El examen estructural de los archivos JPEG tampoco detectó anomalías evidentes compatibles con un fotomontaje simple. No aparecieron capas de edición ni segundas imágenes incrustadas que permitieran sostener que las escenas habían sido construidas mediante superposición de fotografías.

El procesamiento posterior de los archivos impide, sin embargo, reconstruir toda su historia digital. Por eso, el análisis técnico fue complementado con la comparación visual de las fotografías y los registros conocidos del despacho.

El grupo de hombres y las reuniones

La investigación también avanzó sobre los testimonios vinculados con un grupo de hombres que, según distintas fuentes, frecuentaba D’Agostino. Los testimonios describieron un grupo denominado “Machos Alfa”, dentro del cual, según las fuentes consultadas, se mostraban fotografías de mujeres desnudas.

Algunas de esas reuniones habrían tenido lugar en la residencia oficial del gobernador de Mendoza. Una referencia a esos encuentros aparece también en la denuncia penal presentada por la expareja de D’Agostino.

En su presentación, la mujer relató que el entonces funcionario le hablaba de almuerzos realizados los sábados en la residencia oficial y que a ellos concurrían personas de relevancia político-institucional.

También sostuvo que dentro de ese grupo D’Agostino utilizaba el apodo “Raúl”, en referencia a un personaje de la serie española Machos Alfa.

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Foto en el celular: D´Agostino, Andrés Lombardi (actual presidente de la Cámara de Diputados), Alfredo Cornejo y Pablo Sarale 

Una década en la Subsecretaría de Justicia

D’Agostino ocupó la Subsecretaría de Justicia durante aproximadamente una década. Llegó al cargo durante la primera gobernación de Alfredo Cornejo y permaneció en el área durante la administración de Rodolfo Suarez y el segundo mandato de Cornejo.

Durante ese período integró el Consejo de la Magistratura, participó en tareas de enlace entre el Gobierno y diferentes áreas del sistema judicial y llegó a presidir el Foro Federal de Consejos de la Magistratura y Jurados de Enjuiciamiento de la Argentina.

Su salida se produjo el 10 de abril de 2026, cuando presentó su renuncia después de que tomara estado público la denuncia penal de su expareja. Cornejo aceptó la dimisión ese mismo día mediante el Decreto 684.

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Cornejo y D´Agostino | Fotografía publicada en El Otro Diario

La denuncia contra el exfuncionario

La denuncia presentada por la expareja describe una relación desarrollada entre 2021 y 2024 y sostiene que posteriormente se produjeron nuevos episodios de hostigamiento.

El escrito atribuye a D’Agostino presuntos hechos de abuso sexual, lesiones, amenazas, coacción y distintas modalidades de violencia de género.

Según la presentación, el entonces funcionario habría hecho referencia a sus vínculos con integrantes del Poder Judicial y las fuerzas de seguridad como una forma de intimidación.

El 23 de abril de 2026, D’Agostino fue imputado por amenazas coactivas en contexto de violencia de género y por tenencia ilegal de un arma de guerra.

La imputación se produjo luego de que durante un procedimiento en su vivienda del barrio privado Dalvian se encontrara una pistola semiautomática Bersa Mini Thunder 9, calibre 9×19 mm.

La documentación incorporada a la investigación señala que la credencial de tenencia del arma se encontraba vencida.

La causa continúa en trámite por los restantes hechos denunciados.

En ese marco, la fiscal Valeria Bottini, titular de la Fiscalía de Instrucción Nº 22 de la Unidad Fiscal de Violencia de Género, no hizo lugar al pedido de la denunciante para secuestrar el teléfono celular de D’Agostino y otros dispositivos electrónicos que, según la presentación, podrían contener elementos vinculados con la investigación.

Un antecedente judicial de 2017

Entre los antecedentes recuperados aparece además el expediente N° 14.734/17, iniciado a partir de una denuncia por lesiones presentada por una mujer que había mantenido una relación afectiva con D’Agostino.

Según la reconstrucción, la relación había comenzado cuando ella tenía 17 o 18 años. Posteriormente, la joven trabajó en la Casa de Gobierno bajo las órdenes del entonces subsecretario de Justicia.

El 28 de junio de 2017, la mujer denunció que D’Agostino le había quitado por la fuerza un teléfono celular con el que registraba conversaciones laborales.

Según su declaración, cuando intentó abandonar la oficina, el funcionario se habría colocado delante de la puerta y se produjo un forcejeo.

La denunciante manifestó haber sufrido lesiones en una de sus manos. Esa misma noche, una fiscal dejó asentados en un acta un rasguño de un centímetro en el dorso de la mano y un enrojecimiento de tres centímetros en la palma.

Al día siguiente, D’Agostino se presentó espontáneamente ante la Fiscalía. Reconoció haberle quitado el teléfono para comprobar si estaba siendo grabado, aunque negó haber ejercido violencia física.

Dos días después de la denuncia, la joven manifestó que no quería continuar con la causa.

Finalmente, el 26 de julio de 2017, una conjueza dispuso el sobreseimiento de D’Agostino a pedido de la fiscalía, al considerar que la conducta investigada no configuraba el delito de lesiones leves.

La resolución también descartó que el episodio pudiera encuadrarse como violencia de género.

El expediente, de acuerdo con la reconstrucción publicada, fue resuelto en 28 días.

La causa iniciada en 2026 continúa actualmente su trámite judicial y deberá determinar la existencia de los hechos denunciados y las eventuales responsabilidades penales.

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