Del sueño americano al depósito: empresarios denuncian el fracaso de un hub logístico impulsado por el Gobierno de Mendoza

Lo que fue presentado como una herramienta estratégica para facilitar el ingreso de productos mendocinos al mercado estadounidense terminó convirtiéndose en un problema económico para varios empresarios de la provincia. Hoy denuncian pérdidas millonarias, mercadería inmovilizada y falta de respuestas concretas.
Sociedad13 de junio de 2026Redacción Mendoza TimesRedacción Mendoza Times
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La iniciativa comenzó a tomar forma en 2024, cuando representantes de la firma estadounidense Craft Dummy Distributors llegaron a Mendoza para presentar un hub logístico en Miami que permitiría almacenar y distribuir productos mendocinos en el mercado norteamericano.  La iniciativa fue promocionada oficialmente por el Gobierno provincial y por la gestión anterior de ProMendoza como una oportunidad para simplificar procesos de exportación y comercialización. Apenas unos meses después, en enero de 2025, se anunció con entusiasmo el envío consolidado de productos de cinco empresas mendocinas: Casarena Bodega y Viñedos, Familia Kretschmar, Bodega Giménez Riili, Melodía Wines y Olivícola Don Ignacio.

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La propuesta generó expectativas. Estados Unidos aparecía como una oportunidad estratégica para bodegas, productores de aceite de oliva y otros alimentos regionales que buscaban internacionalizarse. Sin embargo, no todas las historias terminaron como se esperaba.

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La bodega que quedó a mitad de camino

Uno de los casos es el de la bodega Amaité. Su propietario en diálogo con Mendoza Times, Ernesto Massi, explicó que llegó a preparar toda la operación para exportar vinos orgánicos a Estados Unidos: adecuó etiquetas, realizó inversiones y avanzó con los acuerdos necesarios para integrarse al embarque. Pero pocos días antes de concretar el envío recibió una noticia inesperada. "Nos dijeron que no podían recibir vinos orgánicos porque no contaban con la autorización correspondiente. El vino quedó en Mendoza con toda la inversión realizada y nunca se concretó la exportación", relató.

Con el tiempo, Massi comenzó a escuchar las dificultades que enfrentaban otras empresas que sí habían logrado enviar mercadería. "Por suerte no alcanzamos a cargar el contenedor. Después supimos que varios tuvieron problemas para comercializar o cobrar", sostuvo.

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Mercadería inmovilizada y costos crecientes

Desde Olivícola Don Ignacio, relataron a Mendoza Times que enviaron dos pallets de aceite de oliva al hub logístico de Miami bajo la estructura presentada por Craft Dummy. "Nos llevaron a la Legislatura, nos dijeron que eran socios estratégicos y que todo estaba coordinado. Confiamos porque había un organismo oficial en el medio. Pero después quedó todo en la nada", aseguraron.

Según explicó Armando Mansur, la empresa estadounidense que debía importar y distribuir los productos habría perdido la licencia necesaria para operar con alimentos, situación que dejó la mercadería almacenada sin posibilidad de comercialización. "Estamos pagando almacenamiento y ahora tenemos que pagar también para decomisar la mercadería. Los productos vencen en septiembre y prácticamente ya los damos por perdidos", afirmó.

Mientras algunas bodegas lograron encontrar nuevos distribuidores por cuenta propia y rescatar parte de la operación, otras empresas quedaron atrapadas en una situación sin salida comercial. "La empresa desapareció y la mercadería sigue en el depósito. Nadie se hace cargo", resumió. La situación habría afectado especialmente a empresas que no contaban con estructuras comerciales propias en Estados Unidos y que habían confiado en el esquema presentado durante las reuniones institucionales realizadas en Mendoza.

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Inversiones que nunca llegaron a concretarse

También hubo productores que realizaron inversiones para adaptarse a las exigencias del mercado estadounidense y finalmente nunca llegaron a exportar. Entre ellos aparece el caso del productor apícola Víctor Titarelli, quien preparó material y etiquetado para futuros envíos de miel que finalmente no se concretaron.

Las exigencias regulatorias, los cambios de etiquetas y la adecuación de productos representaron costos importantes para varias pymes mendocinas que apostaron al proyecto. Pese a la situación, el empresario comentó su visión. "Nosotros hemos trabajado durante muchos años con ProMendoza y siempre hemos tenido buenas experiencias. Lo que sorprende es que una iniciativa tan promocionada y respaldada institucionalmente terminara teniendo estos problemas", señaló.

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La postura actual de ProMendoza

Consultado por este medio, Agustín Audet, responsable de prensa de ProMendoza, aseguró que los inconvenientes registrados con Craft Dummy fueron solucionados hace varios meses.

Según explicó, la mayoría de las empresas logró comercializar sus productos gracias a nuevas gestiones realizadas con apoyo de ProMendoza y del Consulado Argentino en Miami. "Los productos ya fueron vendidos", afirmó. Además, sostuvo que bodegas como Giménez Riili, Familia Kretschmar y Casarena lograron resolver satisfactoriamente la situación y completar sus operaciones comerciales.

Respecto de los casos de Melodía Wines y Olivícola Don Ignacio, indicó que ambas empresas no habrían abonado los costos de almacenamiento correspondientes, aunque no brindó precisiones sobre el estado actual de la mercadería.

Una historia con versiones contrapuestas

La situación deja una fotografía compleja. Por un lado, empresarios que afirman haber quedado con mercadería inmovilizada, costos acumulados e inversiones que nunca recuperaron. Por otro, la versión que sostiene que la mayor parte de los problemas fueron solucionados y que varias empresas lograron comercializar exitosamente sus productos.

Lo cierto es que el proyecto fue presentado públicamente como una herramienta estratégica para abrir mercados internacionales y contó con una fuerte promoción institucional por parte del Gobierno provincial durante 2024 y 2025. 

Mientras algunos empresarios intentan recuperar parte de la inversión realizada, otros ya dan por perdida la mercadería almacenada en Miami.

Lo que comenzó como una apuesta para abrir las puertas del mercado estadounidense terminó dejando una pregunta abierta: quién debe asumir la responsabilidad cuando una iniciativa impulsada con respaldo institucional fracasa y las consecuencias recaen exclusivamente sobre las pequeñas y medianas empresas.

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