El mapa que revela la riqueza ambiental de Mendoza
Un equipo de más de 50 especialistas elaboró por primera vez un mapa nacional que reúne información detallada sobre los ecosistemas marinos, acuáticos y terrestres de Argentina. El trabajo, basado en estudios científicos, relevamientos de campo e imágenes satelitales, permitió construir la radiografía ambiental más completa realizada hasta el momento.
Dentro de ese enorme relevamiento, Mendoza ocupa un lugar destacado por la variedad de ambientes que concentra: lagunas de alta montaña, ríos nacidos en la cordillera, humedales, zonas áridas y ecosistemas del Monte que albergan una biodiversidad única.
El estudio no sólo funciona como una descripción del territorio, sino también como una herramienta para la toma de decisiones. Sus datos permitirán planificar políticas de conservación, ordenar el uso del suelo y anticipar los efectos del cambio climático, la sequía y la presión de las actividades humanas sobre los ambientes naturales.
La cordillera mendocina y sus ecosistemas de altura
Uno de los ambientes más relevantes identificados en la provincia son los lagos y lagunas de los Andes Centrales. Entre ellos se destaca la Laguna del Diamante, ubicada a más de 3.200 metros sobre el nivel del mar.
Los investigadores remarcan que se trata de un ecosistema de gran valor ambiental por la transparencia de sus aguas, la baja presencia de algas y la existencia de especies adaptadas exclusivamente a las condiciones extremas de la alta montaña.
Además de su importancia científica y ecológica, la laguna representa un atractivo turístico y un espacio clave para estudiar los cambios que atraviesa la cordillera.
Sin embargo, el informe advierte que estos ambientes enfrentan amenazas crecientes: la reducción de glaciares, la menor disponibilidad de nieve, el aumento de la demanda de agua, la expansión de infraestructura, el turismo y el posible impacto de distintas actividades productivas.
Los ríos Mendoza y Atuel: el agua como eje del desarrollo
El mapa ambiental también analiza las principales cuencas hídricas de la provincia. Los ríos Mendoza y Atuel aparecen como sistemas fundamentales no sólo desde el punto de vista natural, sino también económico y social.
El río Mendoza, alimentado principalmente por el deshielo cordillerano, sostiene el abastecimiento de agua potable para el Gran Mendoza, el riego agrícola y la generación hidroeléctrica. Dentro de ese sistema, el dique Potrerillos cumple un rol central como regulador del recurso.
Pero el informe alerta sobre los desafíos que enfrenta la cuenca: contaminación en sectores urbanos, disminución proyectada de los caudales, retroceso de glaciares y una demanda creciente sobre un recurso cada vez más limitado.
En el caso del río Atuel, los especialistas incorporaron además una dimensión histórica: el conflicto por el uso del agua entre Mendoza y La Pampa.
El estudio señala que la utilización del recurso para actividades productivas redujo los aportes hacia los bañados ubicados aguas abajo, situación que derivó en una disputa judicial que continúa abierta. También menciona problemas como la sequía, la salinización, la pérdida de glaciares y la presencia de especies exóticas.
Guanacache, un humedal clave que enfrenta una crisis
Otro de los ecosistemas mendocinos destacados son las Lagunas de Guanacache, uno de los humedales más importantes de Cuyo.
El relevamiento advierte que estos ambientes atraviesan una situación crítica debido a la falta de agua y al impacto acumulado del uso intensivo de los ríos para los oasis agrícolas.
A pesar de las dificultades, Guanacache conserva una enorme importancia ecológica: allí sobreviven especies adaptadas a ambientes salinos, aves migratorias, reptiles y animales propios de la región.
Los investigadores señalan que décadas atrás las lagunas tenían una presencia mucho mayor de agua e incluso sostenían actividades económicas como la pesca. Hoy, la sequía, el sobrepastoreo, la degradación del suelo y las modificaciones del sistema hídrico ponen en riesgo su recuperación.
El Monte mendocino: biodiversidad en un ambiente extremo
El mapa también pone en valor al Monte Austral, uno de los ecosistemas más representativos de Mendoza.
Este ambiente árido, que domina gran parte del piedemonte provincial, reúne especies adaptadas a vivir con escasa disponibilidad de agua, como jarillas, retamos, cactus, reptiles y pequeños mamíferos.
Aunque muchas veces es considerado un paisaje vacío o improductivo, los especialistas destacan que se trata de un ecosistema con una biodiversidad propia y con un importante valor ambiental.
Entre sus principales amenazas aparecen el crecimiento urbano, los incendios, el sobrepastoreo y la extracción de vegetación nativa. Además, parte de los oasis productivos mendocinos se desarrollaron sobre áreas que originalmente pertenecían a este ambiente.
Una herramienta para pensar el futuro ambiental de Mendoza
El trabajo del Conicet permite observar a Mendoza desde una perspectiva más amplia: no sólo como una provincia vinculada al vino y la cordillera, sino como un territorio donde distintos ecosistemas sostienen la producción, el agua, la energía y la vida cotidiana.
El relevamiento muestra que cada ambiente cumple una función específica y que su conservación resulta clave para enfrentar los desafíos futuros, especialmente en una provincia marcada por la escasez hídrica y la dependencia del recurso cordillerano.