
Cuál es el departamento mendocino con más sobrepeso infantil
Redacción Mendoza TimesUn informe nacional sobre malnutrición infantil encendió las alarmas en la provincia. Un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Buenos Aires (UBA) detectó que Malargüe presenta los niveles más altos de Mendoza en sobrepeso infantil dentro de la población de niños menores de cinco años.
El relevamiento, llevado a cabo por especialistas de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, analizó el peso y la talla de casi un millón de chicos atendidos en el sistema público de salud argentino. Las conclusiones determinaron que el departamento del sur provincial registró índices de sobrepeso que oscilan entre el 12% y el 13%.
La investigación puso la lupa sobre la denominada “doble carga” de la malnutrición, un alarmante fenómeno que combina el exceso de peso con severos problemas de crecimiento en las poblaciones más vulnerables.

Las razones detrás de los números de Malargüe
Especialistas en nutrición coincidieron en que la realidad social, económica y geográfica del departamento influye de manera directa en el deterioro de los hábitos alimentarios.
Existen patrones culturales fuertemente ligados a la ruralidad y al clima frío de Malargüe. En estas zonas, predomina una dieta basada en comidas calóricas, con alto consumo de harinas, grasas y preparaciones tradicionales adaptadas a las bajas temperaturas.
Si bien el departamento mantiene una identidad muy ligada a la producción caprina y al consumo de chivo, se advierte un peligroso avance de la matriz comercial:
Creció exponencialmente la presencia de alimentos ultraprocesados.
Se incrementó el consumo diario de bebidas azucaradas y snacks.
Clima extremo y sedentarismo en el sur provincial
Las condiciones meteorológicas juegan un rol determinante en el sedentarismo de los más chicos. Las bajas temperaturas recurrentes, las nevadas invernales y las fuertes ráfagas de viento Zonda comunes en esta zona pegada a la cordillera limitan gravemente las actividades al aire libre. Esta falta de estímulo para jugar en espacios públicos o asistir a clubes favorece que los niños pasen más tiempo adentro, lo que termina por consolidar el sedentarismo infantil.

La obesidad como un problema de salud pública
Para los profesionales de la salud, la obesidad infantil dejó de ser un problema puramente familiar para convertirse en una crisis social. “El niño no elige solo qué comer”, enfatizó Navarro, señalando que el contexto económico termina condicionando la mesa de los mendocinos.
Actualmente, los alimentos frescos y saludables suelen ser los más caros, mientras que los productos ultraprocesados y llenos de sellos de advertencia resultan más accesibles para los bolsillos golpeados. Este escenario exige intervenciones urgentes desde el punto de vista educativo y de la salud pública para revertir una tendencia que pone en riesgo el futuro de las infancias en el sur mendocino.


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