
“Súper El Niño”: advierten por el fenómeno extremo y analizan cómo podría impactar en Mendoza
Redacción Mendoza Times
Un nuevo informe internacional volvió a encender las alertas meteorológicas por la posible evolución de un “súper El Niño” durante el ciclo 2026/2027, luego de que las últimas simulaciones climáticas reforzaran la posibilidad de un calentamiento excepcional del Pacífico ecuatorial.
El seguimiento realizado por el Instituto Internacional de Investigación sobre el Clima y la Sociedad (IRI), uno de los organismos de referencia mundial en el estudio del fenómeno ENSO (El Niño-Oscilación del Sur), incorporó datos de 24 modelos climáticos actualizados durante julio y proyectó que las anomalías de temperatura en la región Niño 3.4 podrían superar los 3 °C entre octubre y diciembre.
Aunque todavía no existe una clasificación oficial que determine que se trata de un evento “muy fuerte”, los registros actuales muestran señales similares a algunos de los episodios más intensos observados en las últimas décadas.
Qué muestran los datos del Pacífico y por qué preocupa la intensidad
Según los registros del Centro de Predicción Climática de la NOAA, durante la semana finalizada el 15 de julio la región Niño 3.4 presentó una anomalía absoluta de +2,1 °C, manteniéndose por segunda semana consecutiva por encima de los 2 grados.
Los especialistas explican que el océano Pacífico ecuatorial acumula una importante cantidad de energía térmica, favorecida por el debilitamiento de los vientos alisios, que normalmente desplazan las aguas cálidas hacia el oeste.
El calentamiento del océano genera modificaciones en la circulación atmosférica y puede alterar los patrones de lluvias en distintas regiones del planeta.
El meteorólogo y pronosticador del Aeropuerto de Córdoba, Marcelo Madelón, explicó que el fenómeno se produce por el avance de aguas cálidas hacia las costas sudamericanas, donde habitualmente domina la corriente fría de Humboldt.
“Cuando llega agua caliente a las costas sudamericanas cambia el patrón climático y comienzan a desarrollarse tormentas en zonas donde normalmente no ocurren”, señaló el especialista.
Además, indicó que el impacto puede extenderse hacia Argentina, especialmente durante la primavera, con un aumento de las precipitaciones en varias regiones del país.
Cómo podría afectar a Mendoza
Si bien los efectos de El Niño no son iguales en todo el territorio argentino, Mendoza se encuentra entre las provincias que monitorean con atención la evolución del fenómeno.
En la región cordillerana, un escenario de mayor humedad podría modificar el comportamiento de las precipitaciones de primavera y verano, con posibles cambios en los niveles de nieve acumulada, lluvias en zonas precordilleranas y condiciones variables para el sector agrícola.
Para una provincia donde el agua es un recurso estratégico, cualquier modificación en los patrones climáticos resulta clave. Un aumento de las precipitaciones podría favorecer algunos sectores productivos y mejorar la disponibilidad hídrica, aunque también podría incrementar el riesgo de tormentas intensas, crecidas repentinas y eventos extremos.
Además, los especialistas remarcan que la intensidad de El Niño no determina por sí sola la gravedad de los impactos. Lo que aumenta es la probabilidad de que determinados patrones climáticos ocurran.
Los modelos anticipan un pico entre primavera y comienzos del verano
Las nuevas proyecciones del IRI elevaron el máximo esperado respecto de informes anteriores. En junio, algunos modelos ubicaban el pico alrededor de los 2,6 °C, mientras que las actualizaciones más recientes lo acercan a valores superiores a los 3 °C.
El Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo también proyectó valores elevados para los próximos meses, con algunos escenarios que ubican las anomalías incluso por encima de los 3 °C hacia diciembre.
La meteoróloga de Meteored, Cindy Fernández, explicó que el calentamiento actual del océano puede favorecer que los eventos de El Niño alcancen valores más extremos.
“El océano está cada vez más caliente y eso facilita que alcance anomalías mayores”, indicaron desde el ámbito meteorológico.
Un fenómeno que puede modificar el clima mundial
El Niño tiene efectos en distintas partes del planeta. Entre sus consecuencias habituales se encuentran cambios en los regímenes de lluvias, alteraciones en temperaturas y modificaciones en la actividad de tormentas.
En Sudamérica, los especialistas esperan mayores precipitaciones en zonas como el litoral, la Mesopotamia, Paraguay y el sur de Brasil.
En tanto, en otras regiones del mundo puede influir en la actividad de huracanes, ya que el calentamiento del Pacífico genera cambios en la atmósfera que afectan la formación de tormentas tropicales.
Por ahora, los organismos internacionales continúan monitoreando la evolución del océano y advierten que los próximos meses serán determinantes para confirmar la intensidad definitiva del fenómeno.
Para Mendoza, el seguimiento será clave: la llegada de una primavera marcada por El Niño podría convertirse en un factor importante para la disponibilidad de agua, la producción agrícola y la planificación frente a posibles eventos climáticos extremos.


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