Demencia: qué hábitos ayudan a reducir el riesgo

La OMS actualizó sus recomendaciones y sostiene que casi la mitad del riesgo de demencia puede reducirse con hábitos saludables y controles médicos.
Salud25 de julio de 2026Redacción Mendoza TimesRedacción Mendoza Times

La demencia representa uno de los mayores desafíos para la salud pública a nivel mundial. Aunque hoy no existe una cura definitiva, cada vez hay más evidencia de que una parte importante del riesgo puede disminuirse con medidas de prevención adoptadas a tiempo.

Las nuevas directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que hasta el 45% del riesgo de desarrollar demencia podría prevenirse o retrasarse si se actúa sobre factores modificables relacionados con el estilo de vida y el control de enfermedades crónicas.

Qué factores aumentan el riesgo y cuáles pueden modificarse

La demencia es una enfermedad del cerebro que afecta la memoria, el pensamiento y la capacidad para realizar actividades cotidianas. Su aparición responde a múltiples causas, aunque muchos de los factores que incrementan el riesgo pueden abordarse de manera preventiva.

Entre los principales se encuentran:

  • Hipertensión arterial.

  • Diabetes.

  • Sobrepeso y obesidad.

  • Sedentarismo.

  • Consumo de tabaco.

  • Consumo excesivo de alcohol.

  • Aislamiento social.

  • Problemas de salud mental sin tratamiento.

Las recomendaciones de la OMS proponen integrar el cuidado de la salud cerebral, la salud mental y las enfermedades no transmisibles, promoviendo hábitos saludables desde edades tempranas.

Además, el organismo internacional destaca la importancia de la estimulación cognitiva, el aprendizaje continuo y la participación en actividades sociales como herramientas para preservar las funciones del cerebro a medida que avanza la edad.

Joven sosteniendo las manos de un anciano, una forma de cómo calmar a una persona con demencia senil

Los tres pilares que los especialistas consideran fundamentales

Desde el sistema sanitario de Mendoza, el médico geriatra Marcelo Barcenilla explicó que la prevención debe comenzar mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas.

Según el especialista, existen tres ejes centrales para reducir el riesgo de deterioro cognitivo:

  • Realizar controles médicos periódicos para detectar y tratar enfermedades como hipertensión, diabetes, hipotiroidismo, obesidad y otros factores de riesgo.

  • Cuidar la salud mental, con acompañamiento profesional cuando sea necesario, para preservar la calidad de vida.

  • Fortalecer los vínculos sociales, evitando el aislamiento mediante talleres de memoria, actividades recreativas, gimnasia y espacios de encuentro para personas mayores.

El profesional remarcó que estas acciones deberían iniciarse entre los 45 y 50 años, una etapa considerada clave para trabajar sobre la prevención.

Mendoza fortalece la formación de profesionales en geriatría

En paralelo con las recomendaciones internacionales, el Ministerio de Salud de Mendoza desarrolla distintas estrategias destinadas a mejorar la atención de las personas mayores.

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Entre las iniciativas se encuentra un programa de capacitación en geriatría y gerontología dirigido a médicos que trabajan en centros de salud y hospitales públicos. También se incorporaron cursos virtuales sobre urgencias geriátricas destinados a profesionales del sistema público, privado, PAMI, OSEP y residentes de Medicina Familiar.

A estas acciones se suma la creación de la Residencia de Geriatría y Gerontología, que comenzará el 1 de septiembre con una formación de cuatro años orientada a la atención integral de adultos mayores, tanto en internación como en consultorios, guardias y trabajo comunitario.

La incorporación de más profesionales especializados busca responder al crecimiento sostenido de la población mayor y mejorar la calidad de la atención en todo el sistema sanitario provincial.

La prevención gana protagonismo frente al envejecimiento de la población

El aumento de la expectativa de vida convierte a la prevención de la demencia en un objetivo cada vez más relevante. Los especialistas coinciden en que mantener hábitos saludables, controlar enfermedades crónicas y sostener una vida social activa son medidas que no solo benefician al cerebro, sino también a la salud general.

Las nuevas recomendaciones de la OMS y las acciones impulsadas en Mendoza apuntan precisamente a ese objetivo: que más personas puedan llegar a la vejez con una mejor calidad de vida y con un menor riesgo de desarrollar deterioro cognitivo.

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