Productores en alerta: el campo enfrenta una crisis

La baja del consumo, los precios deprimidos y el aumento de costos golpean a horticultores y fruticultores de Mendoza.
Mendoza07 de septiembre de 2026Abril MasramónAbril Masramón

La producción hortícola y frutícola de Mendoza atraviesa una etapa crítica, marcada por la caída del consumo, precios que no alcanzan para cubrir los costos y una reducción de la superficie cultivada. Productores advierten sobre el abandono de fincas y reclaman medidas para evitar un deterioro mayor del sector rural.

La situación genera preocupación en uno de los principales cinturones verdes del país. Mientras algunos productos llegan a las verdulerías a precios accesibles, quienes trabajan la tierra aseguran que los valores que reciben son insuficientes para sostener la actividad.images

La producción mendocina pierde rentabilidad

El escenario afecta especialmente a pequeños y medianos productores de hortalizas, frutas y verduras. Algunos decidieron no volver a sembrar esta temporada, mientras otros redujeron las hectáreas cultivadas o postergaron tareas necesarias en las fincas.

Entre los principales problemas aparecen el aumento de los costos operativos, el precio de los servicios y una demanda interna que perdió fuerza.

Desde el sector también señalan que el ingreso de determinados productos importados genera una mayor presión sobre los precios de la producción local, particularmente en cultivos como tomate y zanahoria.

El ingeniero agrónomo Alejandro García, de la experimental Junín del INTA, planteó además la necesidad de modernizar los sistemas productivos frente a un contexto marcado por las dificultades hídricas y laborales.

Precios bajos y costos cada vez más altos

Uno de los principales reclamos de los productores está relacionado con la diferencia entre el precio que reciben en origen y el valor que paga el consumidor.

En las verdulerías mendocinas pueden encontrarse productos como:

  • Brócoli: alrededor de $1.000 por unidad o dos por $1.500.
  • Acelga: menos de $400 por atado.
  • Zanahoria: cerca de $800 por kilo.

Sin embargo, desde las fincas aseguran que esos valores no se trasladan de la misma manera al productor.

El incremento de los gastos de agua, electricidad, insumos y labores agrícolas redujo todavía más los márgenes de rentabilidad. Incluso quienes deciden no sembrar deben afrontar parte de los costos vinculados al mantenimiento de las unidades productivas.

A esto se suma una demanda interna debilitada. Los productores sostienen que las familias priorizan alimentos esenciales y reducen las cantidades que compran.

Menos hectáreas cultivadas y más incertidumbre

La crisis también comienza a reflejarse en la estructura productiva de Mendoza.

Productores y referentes del sector advierten sobre una reducción progresiva de las superficies cultivadas y el abandono de algunas fincas. En otros casos, propietarios o responsables de establecimientos pasan a trabajar bajo esquemas de contratación a porcentaje.

Este proceso genera preocupación no solo por el futuro de quienes viven de la agricultura, sino también por el impacto que podría tener sobre el ecosistema productivo mendocino.

La disminución de la producción local podría traducirse, a largo plazo, en una menor disponibilidad de productos frescos y en una mayor presión sobre los precios para los consumidores.

Los productores reclaman una respuesta conjunta

Frente al escenario actual, las organizaciones del sector plantean la necesidad de una mayor intervención del Estado y de políticas que permitan recuperar la rentabilidad.

Entre las propuestas aparece la conformación de una mesa de trabajo que reúna a productores, contratistas, trabajadores y representantes de las distintas cadenas productivas.

También se plantea:

  • Declarar la emergencia agropecuaria.
  • Facilitar créditos y herramientas de financiamiento.
  • Recuperar la capacidad operativa de tractores y fincas.
  • Reducir las dificultades para realizar inversiones.
  • Impulsar medidas para recuperar el consumo interno.
  • Mejorar la competitividad de la producción mendocina.

Desde el sector consideran que la situación requiere una estrategia integral para evitar que la reducción de superficies productivas y el abandono de fincas se profundicen.

El desafío, plantean los productores, no pasa únicamente por sostener una temporada difícil, sino por preservar la actividad agrícola y el entramado rural que forma parte de la identidad económica y cultural de Mendoza.

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